Así cuida el Gobierno a los autónomos

Con la entrada de septiembre, llega la vuelta al trabajo (el que lo tenga), el adiós a las vacaciones (quien las haya tenido)… y los nuevos impuestos. Y es que, a partir de este mes, las empresas y -sobre todo- los autónomos tienen que enfrentarse y adaptarse a los nuevos modelos tributarios mediante unos impuestos que tendrán que verse reflejados en las nuevas facturas.

IRPF: del 15% al 21%
Si eres autónomo, hasta ahora retenías un 15% de todas tus facturas en concepto de retención por IRPF. A partir de este mes, esta retención aumenta hasta el 21%. Esta medida será aplicada desde el 1 de septiembre de 2012 hasta el 31 de diciembre de 2013. A partir del 1 de enero de 2014, la retención por IRPF será del 19%.
El aumento también se aplica -aunque en menor medida- a los nuevos profesionales. Si perteneces a los autónomos recientes que hasta ahora pagaban un 7% de IRPF, tus nuevas facturas tendrán que aumentar esa retención hasta el 9%.
IVA: del 18% al 21%
Una de las medidas más polémicas, ya que afecta tanto a las empresas como a los propios ciudadanos. Si hasta ahora aplicabas un 18% de IVA en tus facturas, a partir de este mes este índice tendrá que subir al 21%. Una medida con la que el Gobierno, según sus propias palabras, pretende acabar con el fraude, a pesar de las protestas generalizadas de diversos colectivos, que se debaten entre subir sus precios o intentar soportar el aumento del IVA dentro de su margen de beneficios.
Facturas sin cobrar: se seguirá adelantando el IVA
Si tus clientes suelen retrasarse en los pagos e incluso corres el riesgo de no cobrar, las noticias en este sentido no son nada buenas. La nueva temporada de trabajo no ha traído consigo la posibilidad de que autónomos y empresas liquiden el IVA solo de sus facturas cobradas, sino que tendrán que hacerlo sobre todas las facturas que hayan emitido, independientemente de que hayan (o no) cobrado.
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