CUSTODIA COMPARTIDA SÍ

sonar-con-un-amanecer-que-se-desvaneceEn materia de custodia compartida hemos logrado formidables avances en nuestro país. En un principio se consideraba que la custodia materna era la única solución factible para el adecuado desarrollo de los menores; una concepción machista de la paternidad que exoneraba a uno de los progenitores de las responsabilidades que conlleva tener hijos, limitando las funciones del padre a pagar la pensión alimenticia y a ver a los hijos comunes un par de tardes a la semana…estábamos en julio de 1981.

Con las posteriores reformas legislativas, doctrinales, jurisprudenciales y, sobre todo, sociales, se han ido compensando las atribuciones de uno y otro progenitor hasta desembocar en un modelo de corresponsabilidad parental en “interés del menor”. Y es precisamente este concepto de “interés del menor” el que justifica la custodia compartida, una opción que según reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo debe considerarse como la “normal y deseable” (la más reciente: la Sentencia de 29 de marzo de 2016); en aplicación, entre otras, de la Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, que se promulgó para proteger la infancia y la adolescencia -aunque el procedimiento judicial sea anterior-. Considera el Alto Tribunal que las necesidades de los menores van más allá de las materiales, físicas o educativas, debiendo atenderse también a su normal desarrollo emocional y afectivo, preservando en la medida de lo posible “sus relaciones familiares”.

Pese a la resistencia de algunos colectivos, e incluso de algunos órganos judiciales -a quienes se llama a capítulo en la citada resolución del Tribunal Supremo-, la custodia compartida es ya una realidad y debe considerarse la mejor alternativa en la mayoría de los supuestos de ruptura de los progenitores; pues éstos ponen fin a su relación de pareja, no a sus responsabilidades como padres.

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