LA MUJER DEL CÉSAR

Cristina-Borbon-banquillo-acusados-Noos_93750744_420713_1706x960Dice la tradición que César se divorció de Pompeya Sila -modernos estos romanos con su divorcio y todo- alegando que: “la mujer del César no sólo debe ser honesta sino parecerlo“. Algo parecido, mutatis mutandis, debe ocurrir con la Justicia y con las instituciones públicas; en este caso con la Abogacía del Estado y la Fiscalía.

Trago amargo para Dª. Cristina de Borbón y demás Sicilias el verse enjuiciada ante la efigie de su majestuoso hermano y, para más INRI, en su nombre. Para aliviarle el golpe de saberse humana, tangible y perseguible penalmente, la Abogacía del Estado y la Fiscalía están actuando como enfervorecidas garantes, cuando no defensoras, de su inmaculada inocencia. Al efecto esgrimen sesudas teorías e incuestionables precedentes judiciales (maldita la gracia que hablen de la “Doctrina Botín” cuando una trabaja en “La Caixa”, que dirá la encausada) para evitar lo inevitable, que veamos a la hermana del Rey -e hija del Rey Emérito- como corresponsable de las fechorías de su querido esposo; tan amado que sólo por amor, como en todo cuento de hadas con príncipes e infantas, uno firma y refirma lo que le pongan por delante sin tan siquiera leerlo.

Hiere el orgullo del españolito medio el ver, como hemos visto, el oír, como hemos oído, a toda una señora abogada del Estado diciendo que eso del “Hacienda somos todos” es cosa de un Don Draper cualquiera; que unos somos más Hacienda que otros. ¡Cómo vamos a permitir que unos fascinerosos como esos de “Manos Limpias” encausen a tan ilustre dama! le ha faltado decir. Y ha dolido; al menos yo, estúpido de mí que hablada orgulloso de una Justicia que funciona, de la grandeza de una Democracia que sienta a la hermana del Jefe del Estado en el banquillo de los acusados de una audiencia provincial cualquiera, he sentido una honda punzada cuando quienes contratamos para defender los intereses generales (Fiscalía y Abogacía del Estado) se ponen al servicio de unos pocos; de una sola persona en este caso…de aquélla que mira altiva a esas tres mujeres que aplican la Justicia en nombre de su hermano.

La Justicia y el propio Estado de Derecho, para ser respetados, no sólo deben ser honestos, sino también parecerlo…Dª. Cristina, para su defensa, ya tiene nada menos que a un Padre de la Constitución.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmailby feather