LOS JUICIOS PARALELOS

Hace algo más de un año escribía una entrada en el blog denominada: “PRESUNCIÓN DE INOCENCIA“; en la misma señalaba que: “queremos nuestra cabeza de turco y, para ello, para garantizar nuestra seguridad, nuestra confianza, damos de lado las más elementales normas del Estado de Derecho, condenamos a una persona sin juicio y damos por buena -sin un mínimo pensamiento crítico- la información que nos ofrece cualquier medio“. Dicha entrada sigue vigente, y es que por desgracia no aprendemos de nuestros errores, es más, insistimos recurrentemente en ellos.

Hace algunas semanas, durante la Feria de Málaga, una joven denunció haber sido agredida sexualmente por cinco jóvenes, los cuales fueron detenidos, imputados y posteriormente puestos en libertad por una magistrada que sufrió insultos y vejaciones por ello. Hace unos días la joven reconocía la falsedad de su denuncia (http://www.elmundo.es/andalucia/2014/09/22/54202dfb22601dcc238b4577.html) y nadie se ha disculpado con los jóvenes ni con la propia juez, pues tanto los medios de comunicación como los ciudadanos tendemos a condenar sin juez ni juicio, no esperamos a que se valoren las pruebas e indicios, queremos un culpable y lo encontramos en la primera persona que sea detenida por una SUPUESTA relación con los hechos.

El Ministro del Interior -acompañado de la Delegada del Gobierno en Madrid- ha comunicado esta misma mañana la detención de una persona presuntamente relacionada con las ominosas agresiones sexuales (y tentativas) sufridas por varios menores en la zona de Ciudad Lineal de Madrid, tras ello, los medios de comunicación y las redes sociales se han apresurado a difundir cuanta información personal sobre el detenido les ha sido posible y a celebrar juicios paralelos en los que poco importan las declaraciones de quien aún no ha sido ni tan siquiera imputado, las pruebas obtenidas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y sin practicar un simple reconocimiento en rueda por parte de las víctimas  Volvemos a caer en el mismo error, incluso el Sr. Ministro se atreve a presumir la culpabilidad del detenido…y es que la presión social nos lleva a condenar a una persona cuya inocencia no ha quedado desvirtuada.

Culpable o no, ya estamos siendo injustos con quien, insisto, ni tan siquiera ha sido aún imputado.

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